Se trata de espacio de medicina integrativa donde se abordan los motivos de consulta relacionados con la alimentación desde la medicina. convencional sumado con prácticas complementarias.

COMER DESPIERTO toma como eje los siguientes 4 interrogantes guía, los cuales resultan de mucha utilidad para reconocer y ordenar nuestra relación con la comida:
¿Por qué  voy a empezar a comer o estoy comiendo en este momento? ¿Es hambre realmente lo que siento o es ansiedad,  tristeza, distracción  bronca, aburrimiento o alegría?¿Qué clase de alimentos elijo comer? ¿Cuáles serían las mejores opciones de comidas  para mí, teniendo en cuenta mis necesidades y también mis gustos?¿Cómo es mi manera de comer? ¿Rápido? ¿Despacio? ¿En un ambiente tranquilo? ¿Cuánto voy a comer? ¿Qué cantidad de alimentos necesito? ¿Cuánto me sirvo?De esta manera COMER DESPIERTO es un profundo proceso de aprendizaje propuesto para todas aquellas personas que están buscando cambiar y mejorar su relación con la comida, observando y descubriendo con atención plena todo los factores que rodean al acto alimentario.

Es un camino de conocimiento interior y búsqueda sobre cómo tratamos a nuestro cuerpo, de cuándo empezar y cuándo terminar de comer atendiendo a las propias señales físicas, observando nuestros propios pensamientos, creencias y emociones que nos despierta la alimentación. Es transformar nuestra manera de comer desde la intención, la atención y la  paciencia, para que poco a poco y para siempre podamos recuperar el control sobre nuestra ingesta, sin restricciones y con un disfrute mucho mayor de la comida. ¿Te parece imposible? Te invitamos a que recorras este camino con nosotros.


En COMER DESPIERTO proponemos desarrollar las siguientes habilidades:

  1. Aprender a incorporar comidas tradicionales caseras, de la mayor calidad nutricional que se pueda, en especial abundantes en verduras, reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados e industrializados ultrasabrosos.
  2. Comer lento y saboreando la experiencia del acto alimentario completo, sin descuidar todos los aspectos físicos, sensoriales, psicológicos y emocionales implicados.
  3. Mejorar la capacidad de sintonizar con las señales de hambre y saciedad, diferenciando “deseo de comer” de “necesidad de comer”.
  4. Disminuir la credibilidad de los pensamientos erróneos o creencias equivocadas respecto a “mi alimentación” y “mi cuerpo”.
  5. Aprender a regular los estados emocionales tomando acciones más creativas y adecuadas, que no sean solo reaccionar ante las mismas comiendo.
  6. Observar nuestros hábitos insanos, conductas y condicionamientos repetitivos, desvinculándolos de nuestro actuar en piloto automático, desarrollando relaciones más equilibradas y sabias con la alimentación y el cuerpo.
  7. Aprender a ser más amables y tolerantes con nosotros mismos, en especial cuando las cosas no salen como esperábamos.
  8. Compartir estos conocimientos con nuestros hijos, familia y seres queridos.